Elevada sobre la plaza del Mercado, en esta parroquia se asentaron tras la Reconquista los nobles más importantes de Jerez.
El templo gótico es el centro de un barrio con hondas raíces históricas que poco a poco va recobrando el pulso que perdió cuando gran parte de sus vecinos se marcharon a habitar las barriadas construidas en los años sesenta en el extrarradio de Jerez. Al exterior, con cabecera plana, la fachada principal, hoy día cegada, termina en un arco conopial y la portada de la epístola, mudéjar, aunque con abundantes modificaciones. El interior es de una sola nave y se cubre con bóvedas de crucería gótica; las del pie de la iglesia son más bajas que las restantes y en forma de arpón anteriores a las del ábside que no llegaron a sustituirse al quedar interrumpidas las obras.
El retablo fue realizado en el siglo XVIII por Andrés Benítez. Las capillas mudéjares que se abren a la nave de la iglesia son de gran interés.
La Hermandad de Nuestro Padre y Señor de las Penas y María Santísima del Desconsuelo probablemente uno de los pasos de palio más completo de cuantos existen en Jerez, preside una estación de penitencial de gran sabor popular.