Situado en la alameda Cristina, fue edificado entre 1775 y 1778 por el marqués de Montana.
Pasó con posterioridad a don Pedro de Aladro, curioso jerezano pretendiente al trono de Albania.
Actualmente pertenece a la empresa Domecq con cuyo nombre se le conoce. Puede ser considerado como el modelo de palacio barroco jerezano.
De dos plantas y un sobrado, su fachada gira en tomo a la portada donde se vuelca toda la decoración, realizada con materiales nobles.
El interior, al que se accede a través de una amplia «casapuerta», que es como en Jerez se denomina al zaguán, se distribuye en torno a un patio de columnas de mármol y arcos de medio punto con rica decoración en las enjutas.
Frente a la entrada se sitúa la escalera de triple arcada sobre grupo de columnas.