Se abre a la plaza de la Asunción donde se unen el mudéjar, el renacimiento y el neoclásico creando un espacio armónico y acogedor.
Se inicia su construcción probablemente a finales del siglo XIV se concluye ya avanzada la segunda mitad del siglo XV. Estilísticamente representa el modelo de templo parroquial andaluz en el que se combinan elementos góticos con otros de tradición islámica y que lo configuran, junto a San Lucas, como el edificio más representativo de la arquitectura mudéjar Jerezana.
La portada de la fachada principal es similar a la del evangelio pero de menor riqueza decorativa. A ambos lados de la portada aparecen dos ventanales geminados propios de la estética gótico-mudéjar.
Las naves se separan por pilares de piedra de planta cruciforme sobre los que voltean arcos apuntados de ladrillo, excepto los de piedra que separan las naves menores del presbiterio y se rematan en ábsides poligonales de los que sólo permanecen los de la nave mayor y el presbiterio.
La utilización de la piedra y el ladrillo es lo que da singularidad a la arquitectura mudéjar Jerezana. Adosada a la iglesia se levanta la torre de la Atalaya, en otros tiempos del Reloj, del Concejo o de la Vela.
Construida a mediados del siglo XV, sirvió primitivamente como torre vigía.
Presenta un interesante repertorio decorativo en sus ventanas sobre la base de motivos de tradición musulmana y gótica.
Nuestra Señora del Mayor Dolor, imagen atribuida a Martínez Montañés, titular de la hermandad que tiene su sede en esta iglesia, es una de las dolorosas más estéticas de cuantas hacen estación penitencial.