El alto sentido colectivo del rito flamenco en Jerez ha contribuido a que el baile esté muy asociado a la fiesta, por ese compás innato que venimos señalando.
La historia pre-flamenca nos habla de un baile del país muy reconocido, incluso en el extranjero, el Jaleo de Jerez, que los majos y majas de la ciudad interpretaban con suma habilidad.
No es de extrañar que aparezca, en la primera nómina de intérpretes, un bailaor conocido como el Xerezano, al que siguieron otras muchas figuras. Como Las Antúnez, La Malena y La Macarrona que ejercieron de líderes en los cafés cantantes de Sevilla.
Pese a predominar el cante, la nómina con la que Jerez ha contribuido a la tradición gestual es muy fecunda. Ahí están los nombres de El Estampío y su particular zapateando; Rosa Durán, célebre bailaora del Zambra de Madrid; Ramirito, Paco Laberinto, Tía Juana la del pipa... por citar los más importantes. Todos, al igual que en cante y toque, con un alto sentidodel compás y la improvisación.
Gracias a varias academias de gran arraigo, como las de Fernando Belmonte, Angelita Gómez y Ana María López, la actualidad jerezana está copando altos puestos en el escalafón como primeras figuras.
Joaquín Grilo, Antonio "El Pipa", María del Mar Moreno y Mercedes Ruiz, son la mejor embajada del baile jerezano, con Ana Parrilla en permanente recuerdo, debido a su repentina muerte en plena juventud y las figuras emergentes de Irene Carrasco, Juan Antonio Tejero y Miguel Heredia.
Una manifestación que se ha revalorizado mucho al convertirse la ciudad en capital universal del baile flamenco y la danza española, gracias a la anual convocatoria del prestigioso Festival de Jerez dedicado a las sendas disciplinas artísticas.
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